Tea, la aplicación de “citas seguras” para mujeres que reseña hombres, fue hackeada y se filtraron datos sensibles de sus usuarias. Se divulgaron, nombres, direcciones y 70 mil imágenes de mujeres, que terminaron en un ranking de belleza en un foro incel.

Tea se describe como “una herramienta para citas seguras de mujeres”, un servicio de emparejamiento donde las mujeres pueden dar una reseña de cada hombre para evitar experiencias peligrosas o negativas. La app fue aclamada en todo el mundo a través de TikTok e Instagram pero sólo se puede usar en Estados Unidos.
La app ofrece, sobre perfiles masculinos, identificar el “catfish”, mostrar antecedentes penales, causas judiciales, historial civil. También acumulan green flags o vistos buenos y red flags o advertencias de usuarias.
Un mecanismo que pretende mitigar las violencias a las que nos exponemos las mujeres al salir con un desconocido, termina siendo un mercado de varones que, para participar, entregan todo tipo de datos sensibles.
Cabe destacar que algunos de estos datos también se exigen a usuarias femeninas, según Tea, con el fin que no sean hombres malintencionados haciéndose pasar por mujeres. Estos se almacenan en la base de datos de la app, pero no son públicos.

La acumulación histórica de violencia contra las mujeres y el contexto actual de envalentonamiento de movimientos de derecha y discursos de odio, le dieron al Mercado Libre de varones un terreno fértil.
La app presume 6 millones de usuarias y más de 70 mil reseñas de hombres. Su promoción por medio de influecers fue un éxito: cuando se trata tener sexo, las probabilidades están de nuestro lado, cuando se trata de ser violentadas, también.
La venganza
4Chan es foro de caldo de cultivo de supremacismo blanco. Supo alojar grupos de debate misóginos, homofóbicos, racistas y hasta fascistas. Es regular el uso de esa plataforma para exponer imágenes de mujeres y, lamentablemente, niñas.
Alli, un usuario de 4Chan escribió: “¡Si enviaste tu cara y tu carnet de conducir a la app Tea, te doxearon públicamente!” junto a una carpeta con imágenes de usuarias. A continuación, realizaron un ranking con las 50 mujeres “más lindas” y las 50 “más feas”.
También se divulgaron 59 mil imágenes compartidas en mensajería directa y capturas de conversaciones sobre abortos o infidelidades. Tea confirmó, mediante un comunicado, haber detectado un acceso no autorizado.
4Chan se ha consolidado como un refugio de validación de la reacción por derecha, frente al fracaso de los movimientos progresistas en su intento de “dar la batalla cultural” sin cuestionar el modo de producción imperante. Ante la idea de que podemos erradicar la violencia contra las mujeres reseñando hombres como si se tratara de bares, la expresión más descompuesta del sexismo respondió con un “ojo por ojo” para humillar y disciplinar a las mujeres que usan Tea App.
La “guerra entre sexos” no lleva a nada más que la reproducción de las relaciones sociales de poder que nos someten día a día y el regocijo de quienes se ven beneficiados por estas. De la misma forma, pretender que una aplicación de citas punitivista va a mitigar el patriarcado es una cortina humo.
En ese foro se publicó una lista con más de 72 mil imágenes de usuarias de Tea, 13 mil documentos de identidad y sus respectivas fotos de verificación que la empresa prometía “eliminar inmediatamente”.
Red Flag
Definitivamente es una red flag que una aplicación pida validad tu identidad con tu licencia de conducir, prometa eliminarlo y no lo haga. Salí de ahí hermana. O al menos, preguntémonos: ¿Para qué quieren mis datos?
El caso Tea demuestra que la promesa de seguridad no alcanza cuando la solución reproduce, bajo una lógica tecnológica y punitiva, las mismas relaciones de poder que pretende combatir. Convertir las experiencias de violencia en bases de datos, rankings y mecanismos de vigilancia no elimina el riesgo: lo concentra en una plataforma que termina acumulando información íntima y extremadamente sensible. Y cuando esa información queda expuesta, las mujeres no sólo vuelven a quedar vulnerables frente a los hombres de los que buscaban protegerse, sino también frente a cualquiera que pueda apropiarse de esos datos.












