Javier Milei vinculó la baja natalidad en Argentina con las dificultades para el crecimiento económico y el sistema previsional, y lanzó una dura crítica al derecho al aborto legal. “Hoy Argentina no llega a una tasa de crecimiento de la población y de natalidad que permite la reposición. Por lo tanto, esa pasión por asesinar niños en el vientre de la madre también nos está costando caro en términos de crecimiento. Y ni les cuento en términos de sistema previsional”, afirmó. En ese marco, sostuvo que el país “está pagando muy caro la locura de los pañuelitos verdes”.
Durante un discurso de 58 minutos, el Presidente defendió su gestión económica y reconoció que todavía “falta un montón”, aunque aseguró que la situación está mejorando. “Mi mandato fue bajar la inflación y hacer crecer la economía. Bueno, digo, yo voy a cumplir con mi mandato”, sostuvo, y agregó: “¿Falta? Sí, claro que falta un montón. La foto sigue siendo horrible, pero la película es la mejor de la historia argentina”. Afirmó que la inflación pasó de 211,4% a 31,5%, que la economía creció y que la pobreza y la indigencia se redujeron. Además aseguró que “El desempleo no aumentó” y “tampoco cayeron los salarios”.
Milei también defendió el impacto de la apertura y la desregulación sobre el mercado laboral y rechazó las críticas centradas en el cierre de empresas. “Es cierto que desaparecen empresas, sí, pero desaparecen empresas de una sola persona. Y aparecen empresas que contratan de repente diez personas”, afirmó, y calificó de “deshonesto intelectualmente” analizar únicamente las empresas que cierran.
El Presidente parece vivir en una realidad paralela. Para Javier Milei, el problema de la Argentina parece no estar en los salarios que no alcanzan, en la pérdida de poder adquisitivo, en el desempleo, ni en que millones de personas estén endeudadas para llegar a fin de mes. Según el Presidente, una de las grandes dificultades que enfrenta el país es que nacen pocos argentinos.
¿En serio, Milei? ¿El problema de la Argentina es que las mujeres no tienen suficientes hijos? ¿O el problema es que millones de argentinos tienen ingresos que no alcanzan para cubrir sus necesidades básicas, mientras cada vez más familias recurren al crédito y al endeudamiento para sostener su consumo cotidiano?
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La discusión sobre la natalidad y el envejecimiento poblacional existe y merece ser abordada con seriedad. Pero utilizarla para responsabilizar al aborto legal por los problemas económicos del país es, como mínimo, una simplificación ideológica. Si el Gobierno quiere que nazcan más chicos, debería preguntarse primero qué condiciones materiales tienen hoy los argentinos para formar una familia: salarios, vivienda, empleo, acceso a la salud, educación y estabilidad económica.
Mientras tanto, Milei continúa presentando su gestión como un éxito y atribuyendo buena parte de las dificultades estructurales a factores que exceden sus propias políticas. Quizás sería más útil que el Presidente baje el tono, deje de buscar culpables y se dedique a corregir el derrumbe económico que todavía golpea a millones de argentinos. Porque si el objetivo es que haya más nacimientos, primero habría que construir un país en el que la gente pueda imaginar un futuro.












